Subete a mi moto

3 mayo 2010

El inventor de la Harley-Davidson, Arthur Davidson, murió y fue al cielo.

Al llegar a las puertas del cielo, San Pedro le dice:

– Hijo mio, como fuiste un buen hombre y tus motos cambiaron al mundo, tu premio es poder encontrarte con quien tu desees!

Arthur pensó un poco y después dijo:

– Quiero encontrarme con Dios!

San Pedro llevó Arthur hasta la sala del trono y lo presentó a Dios.

Dios reconoció a Arthur y le dijo:

– Entonces fuiste tu quien inventaste la Harley-Davidson?

Arthur respondió:

– Es verdad fui yo ..

Dios comentó:

No fue una buena invención…

Es un vehículo inestable, ruidoso y contaminante. De mantenimiento complicado, alto consumo…
Arthur molesto con los comentarios retrucó:

– Discúlpeme, pero no fue Ud. quien inventó a la mujer?

– Si, fui yo! – respondió Dios.

– Bien, aquí entre nosotros, de profesional a profesional, su invención no fue nada acertada!

– La suspensión delantera es inconsistente.

– Es muy ruidosa, habladora y grita a altas velocidades;

– En la mayoría de los casos, la suspensión trasera se mueve y vibra demasiado;

– El área de entretenimiento está localizada demasiado cerca de la de reciclado;

– Y los costos de mantenimiento son exorbitantes.

Dios meditó y respondió:

– Si, es verdad mi invento tiene defectos, pero de acuerdo con los datos disponibles, hay muchos más hombres montados en mi invento que en el tuyo…

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