Ironía laboral
26 noviembre 2009Un ginecólogo aguarda a su última paciente que no llega.
Después de 45 min., suponiendo que no vendrá, resuelve tomarse un gin-tónic para relajarse antes de volver a su casa.
Se instala confortablemente en un sillón y comienza a leer el periódico
cuando llaman a la puerta.
Es su paciente que llega apurada y pide disculpas por el retraso:
- No tiene importancia, responde el médico. Estaba tomando un gin-tónic esperando para irme a casa, ¿quiere uno para relajarse?
- Acepto con placer… – responde la paciente aliviada.
El le sirve una copa y se sienta frente a ella para conversar.
De repente se escucha una llave dentro de la puerta del consultorio.
El médico sobresaltado se levanta y dice:
- ¡¡¡Mi mujer!!!…, rápido, quítese la ropa y abra las piernas…
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Tags: pacientes









